Sobre nosotros...

En Reforestación Interior, somos más que un equipo, somos una comunidad unida por nuestra pasión por la naturalezaDesde diferentes trayectorias y disciplinas, nos unimos en nuestro compromiso con el bienestar humano y el respeto por nuestro entorno natural.  

 

Creamos espacios donde las personas pueden redescubrir su vínculo con la naturaleza y reconocer su capacidad terapéutica. A través de nuestras experiencias, invitamos a establecer relaciones sanas, respetuosas y recíprocas con el entorno natural que nos sostiene.  

 

Nuestra labor se respalda en una amplia trayectoria profesional que da fundamento y coherencia a todo lo que hacemos. Creemos que la integridad, la ética y la responsabilidad son pilares esenciales para sostener experiencias genuinas y transformadoras. Por ello, educamos desde la autenticidad, compartiendo conocimientos que nacen tanto de la experiencia vivida como de una práctica profesional comprometida. 


Nos enorgullece presentar a las personas que, con su presencia, sabiduría y entrega, hacen posible este propósito compartido. 

Sobre nosotros...

En Reforestación Interior, somos más que un equipo, somos una comunidad unida por nuestra pasión por la naturalezaDesde diferentes trayectorias y disciplinas, nos unimos en nuestro compromiso con el bienestar humano y el respeto por nuestro entorno natural.  

 

Creamos espacios donde las personas pueden redescubrir su vínculo con la naturaleza y reconocer su capacidad terapéutica. A través de nuestras experiencias, invitamos a establecer relaciones sanas, respetuosas y recíprocas con el entorno natural que nos sostiene.  

 

Nuestra labor se respalda en una amplia trayectoria profesional que da fundamento y coherencia a todo lo que hacemos. Creemos que la integridad, la ética y la responsabilidad son pilares esenciales para sostener experiencias genuinas y transformadoras. Por ello, educamos desde la autenticidad, compartiendo conocimientos que nacen tanto de la experiencia vivida como de una práctica profesional comprometida. 

 

Nos enorgullece presentar a las personas que, con su presencia, sabiduría y entrega, hacen posible este propósito compartido. 

Nuestra filosofía

La semilla y la palabra

texto: Yaxkin Melchy · fotos: Sebastião Salgado

Nosotros somos naturaleza»es la frase que repiten los poetas, los abuelos y abuelas, los defensores del medio ambiente y quienes promueven la vida y la ecología. 

 

Pero, ¿cuál es el significado profundo de esta frase? Sin duda se trata de una forma de comprender el mundo y de sentirse relacionado con el mundo. Es decir, sentirse unido a la gran diversidad de seres vivos, a la tierra y al universo. Cuando dejamos de comprender y sentir que nosotros somos naturaleza, automáticamente dejamos de comprender y sentir que somos seres humanos. Hoy en día, esto es precisamente lo que está ocurriendo en una escala global.

 

Cuando desconectamos nuestros sentidos, nuestros cuerpos y nuestros corazones de otros seres vivos, nos enfermamos de soledad y surge en nuestro interior un vacío existencial. Dicho vacío es como un agujero negro de insatisfacción que se apodera poco a poco de nuestra forma de vivir, de pensar y relacionarnos con los demás…

Ingrid Toro y Omar Felipe Giraldo, nos dicen, al desconectarse existencialmente de la naturaleza la sociedad global moderna ha creado un régimen basado en la falta de empatía, la mercantilización y la crueldad hacia los seres vivos y los seres humanos. 

 

Se trata de un régimen toxico que simultáneamente nos aísla y nos convierte en depredadores insaciables de la naturaleza y la humanidad. Dicho régimen se ampara en formas de entendimiento que objetivizan la vida, la priorización de visiones mercantilistas y el predominio de la guerra y la enajenación para seguir expandiéndose. 

 

Pensarse ajeno a la naturaleza, nos dicen Toro y Giraldo, no es algo de nacimiento, sino adquirido a través de un anestesiamiento progresivo de nuestra capacidad empática con otras formas de vida, la violencia y el sufrimiento. El resultado es un estilo de vida guiado por el egocentrismo, la acumulación, la vanidad y el poder… 

De manera similar, sabios y sabias de distintos pueblos indígenas han expresado que el problema ecológico actual del mundo es resultado de un largo proceso de perdida del tejido que une al corazón humano con la voz de la tierra y el cosmos, lo cual tiene como resultado un corazón desarraigado del mundo y de su propia humanidad. Pero no solamente se trata de corazones, sino de mentes, sentidos y cuerpos desarraigados, desenraizados, desconectados y desvinculados de la vida en la tierra. 

 

El problema al que se enfrentan las sociedades modernas no es mayormente la falta de conocimiento o tecnología para vivir «ecológicamente», sino un mundo «en crisis» cada vez más sumido en el desamparo y la falta de corazón.


Desde mi punto de vista, la modernidad enfrenta un problema ético y ambiental que no ha sido enfatizado: sin corazón humano y amoroso no hay modernidad «ecológica» en la que valga la pena vivir. 

 

Sin embargo, no conviene ser alarmista, sino apuntar que la tierra misma, que es como una madre siempre presente, nos ensena como sanar nuestro corazón para cuidar de este hogar común. Es decir, un pensamiento ecológico profundo apunta a que es posible encontrar una modernidad «ecológica» en la que valga la pena vivir si, y sólo si, permitimos que la naturaleza nos hable al corazón… 

Escuchemos nuevamente a la naturaleza y encontraremos las semillas de un buen entendimiento y una vida equilibrada, satisfecha y basada en la reciprocidad. Esta es la noción común de muchos pueblos indígenas y un principio presente en todas las grandes enseñanzas espirituales del mundo.

 

Como ha dicho con mucha claridad el poeta Pedro Favaron, mucha de esta sabiduría encuentra en la voz poética su forma natural de expresión. El lenguaje poético es parte de la ecología humana, un bien común de todos los pueblos, y también un camino que contribuye a orientar ecológicamente la modernidad, o las modernidades. Los poemas que nacen de un diálogo entre las voces de la naturaleza y el corazón humano son un verdadero tesoro de reconexión para este mundo desamparado… 

Es cierto que un poema o una obra de arte «o una terapia de naturaleza» no van a solucionar problemas inmediatos como los de la contaminación o la violencia, que requieren de sus propias medidas y estrategias, pero sí influyen de manera significativa en el rumbo de una generación respecto a la siguiente.

 

Un poema, un canto, una obra de arte, «una terapia de naturaleza» no cumplen la función de una planta potabilizadora, o un decreto para proteger un ecosistema, pero siembran en el pensamiento y en el sentimiento una voz que no se borra. 

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