¿Qué son las
Terapias de Naturaleza?

Las Terapias de Naturaleza (TN) son experiencias guiadas que facilitan una conexión consciente, sensorial y recíproca con el entorno natural.

 

El Facilitador de Terapias de Naturaleza (FTN) ofrece invitaciones para propiciar que cada persona interactúe y se relacione con la naturaleza desde su propia vivencia, generando un intercambio auténtico y sano.

 

Inspiradas en la práctica japonesa del Shinrin-Yoku o “Baño de Bosque”, estas terapias nos invitan a estar presentes, pausar, sentir, ser escuchados, escuchar a otros y permitir que la naturaleza actúe como maestra y fuente de bienestar.

 

Como señala Martha Liliana Perdomo, Directora del Jardín Botánico de Bogotá:

“Si bien las caminatas naturalistas, recorridos guiados y actividades de interpretación ambiental son importantes, están basadas en el reconocimiento intelectual del ambiente…


… pocas veces a través de estas actividades logramos aquietar la mente, abrir el corazón y despertar nuestros sentidos hasta lograr una verdadera reconexión con el mundo natural. Es allí donde la reconexión actúa y el verdadero efecto terapéutico de la terapia de naturaleza se obtiene”.

Fuente: Jardín Botánico de Bogotá. (2023)

Un poco de historia:
de Japón al mundo​

El término “Shinrin-Yoku”, que literalmente significa “baño de bosque”, surgió en Japón en 1982 como parte de una estrategia nacional para reducir el estrés urbano, promover la salud pública y reconectar a la población con los bosques.

Inspirado en la idea del baño de sol, el Baño de Bosque proponía algo simple pero transformador: sumergirse en la atmósfera del bosque a través de los sentidos, permitiendo que el contacto directo con la naturaleza generara bienestar físico y emocional.

Con el tiempo, el Gobierno japonés impulsó investigaciones científicas que demostraron los beneficios a la salud del Baño de Bosque, como la reducción del estrés y la mejora del sistema inmunológico. En 2003, el concepto evolucionó hacia el término Terapia Forestal, consolidándose como parte de la política nacional de salud preventiva, con más de 60 bosques terapéuticos certificados.

La práctica pronto se expandió a otros países. En Corea del Sur, se integró a la estrategia nacional de bienestar mediante centros de sanación forestal y programas de formación profesional. En Estados Unidos, surgieron las llamadas “green prescriptions”, donde médicos recomiendan actividades al aire libre para tratar ansiedad, depresión e hipertensión.

Programas como ParkRx o Walk with a Doc han mostrado resultados positivos, evidenciando que pasar tiempo en la naturaleza mejora la salud física, mental y social.

Hoy, las Terapias de Naturaleza forman parte de un movimiento global que reconoce el papel esencial de los ecosistemas en la salud humana y planetaria.

Evidencia científica:

beneficios a la salud del contacto con la naturaleza

Desde sus orígenes, la Terapia Forestal ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han documentado sus efectos positivos en la salud física y mental.

Esta evidencia ha permitido que sea reconocida internacionalmente como una actividad complementaria válida para la prevención y el cuidado de la salud. Entre sus beneficios se encuentran:

Salud física

    • Sistema Inmunológico:
      Aumento de cantidad y actividad de células NK (células asesinas naturales o natural killer cells) que combaten infecciones y cáncer.
    • Reducción de la presión arterial y la frecuencia cardiaca:
      un efecto preventivo contra la hipertensión y las enfermedades cardíacas.
    • Reducción de las hormonas del estrés:
      cortisol, adrenalina y noradrenalina. Es decir, la práctica contribuye a la gestión del estrés.
    • Estabiliza el equilibrio del sistema nervioso autónomo:
      Aumenta la actividad del sistema nervioso parasimpático y reduce la actividad del simpático.

Salud mental

  • Mejora del Estado de Ánimo: reduce los puntajes de ansiedad, depresión, ira, fatiga y confusión, y aumenta el vigor, mostrando efectos preventivos contra la depresión.

 

  • Aumento en la producción de serotonina.

 

  • Mejora en la concentración y creatividad: Estudios en niños y adultos muestran aumento en habilidades cognitivas.

 

  • Mejora la calidad del sueño.

El contexto actual:

¿por qué necesitamos reconectarnos o ¿por qué reconectar?

Hace unos siete millones de años, nuestros antepasados comenzaron a evolucionar hacia los seres humanos modernos que somos hoy. Durante este largo proceso evolutivo, hemos pasado más del 99.99% de nuestro tiempo viviendo en entornos naturales, por lo que nuestros cuerpos y mentes están profundamente adaptados a la naturaleza.

Salgado, S. (2021). Amazônia.

Sin embargo, hoy en día vivimos en lo que se ha denominado la Indoor Generation: personas que pasan hasta el 90% de su vida en espacios cerrados, lo que nos desconecta de la naturaleza y tiene impactos negativos en nuestra salud física y mental. En este contexto, las enfermedades relacionadas con el estrés se han convertido en un problema social global, ya que nuestro entorno artificial nos sobre estimula y nos vuelve más vulnerables a diversas afecciones.

Esta desconexión no es nueva: desde 1800, la conexión humana con la naturaleza ha disminuido más del 60% (Richardson, 2020), y en las sociedades modernas esto se traduce en experiencias con la naturaleza menos frecuentes y de menor calidad (Cazalis et al., 2023). Tal extrañamiento ha contribuido tanto a la degradación ambiental (Lokhorst et al., 2014) como a problemas de salud relacionados con el estrés (Hayward & Ayeb-Karlsson, 2021).

Por eso es cada vez más importante generar espacios seguros para reconectar con la naturaleza, donde las personas puedan pausar, sentir y compartir, fomentando conciencia sobre nuestra interdependencia con el mundo natural.

Hacia una práctica

consciente y profesional

En Reforestación Interior promovemos una práctica ética y profesional de las Terapias de Naturaleza, formando facilitadores capaces de crear espacios seguros, respetuosos y transformadores.


Nuestra Formación de Facilitadores te brinda los fundamentos, herramientas y la metodología necesarias para guiar estas experiencias de manera consciente y profesional.


Si deseas profundizar en tu práctica y aprender a diseñar experiencias significativas, descubre nuestra próxima formación.

Fundamentos teóricos de las terapias de naturaleza

La Terapia de Naturaleza se nutre de un sólido marco interdisciplinario que une ciencia, filosofía y sabiduría ancestral.

 

En esta sección exploramos las bases que sustentan su práctica: desde la evidencia científica que demuestra los beneficios del contacto con los entornos naturales, hasta los enfoques psicológicos, ecológicos y culturales que la inspiran.


Comprender estos fundamentos nos invita a reconocer que el bienestar humano y la salud del planeta son inseparables, y que reconectar con la naturaleza es, también, un acto de regeneración personal y colectiva.

¿Qué son las
Terapias de Naturaleza?

Las Terapias de Naturaleza (TN) son experiencias guiadas que facilitan una conexión consciente, sensorial y recíproca con el entorno natural.

 

El Facilitador de Terapias de Naturaleza (FTN) ofrece invitaciones para propiciar que cada persona interactúe y se relacione con la naturaleza desde su propia vivencia, generando un intercambio auténtico y sano.

 

Inspiradas en la práctica japonesa del Shinrin-Yoku o “Baño de Bosque”, estas terapias nos invitan a estar presentes, pausar, sentir, ser escuchados, escuchar a otros y permitir que la naturaleza actúe como maestra y fuente de bienestar.

 

Como señala Martha Liliana Perdomo, Directora del Jardín Botánico de Bogotá:

“Si bien las caminatas naturalistas, recorridos guiados y actividades de interpretación ambiental son importantes, están basadas en el reconocimiento intelectual del ambiente…


… pocas veces a través de estas actividades logramos aquietar la mente, abrir el corazón y despertar nuestros sentidos hasta lograr una verdadera reconexión con el mundo natural. Es allí donde la reconexión actúa y el verdadero efecto terapéutico de la terapia de naturaleza se obtiene”.

Fuente: Jardín Botánico de Bogotá. (2023)

Un poco de historia:
de Japón al mundo​

El término “Shinrin-Yoku”, que literalmente significa “baño de bosque”, surgió en Japón en 1982 como parte de una estrategia nacional para reducir el estrés urbano, promover la salud pública y reconectar a la población con los bosques.

Inspirado en la idea del baño de sol, el Baño de Bosque proponía algo simple pero transformador: sumergirse en la atmósfera del bosque a través de los sentidos, permitiendo que el contacto directo con la naturaleza generara bienestar físico y emocional.

Con el tiempo, el Gobierno japonés impulsó investigaciones científicas que demostraron los beneficios a la salud del Baño de Bosque, como la reducción del estrés y la mejora del sistema inmunológico. En 2003, el concepto evolucionó hacia el término Terapia Forestal, consolidándose como parte de la política nacional de salud preventiva, con más de 60 bosques terapéuticos certificados.

La práctica pronto se expandió a otros países. En Corea del Sur, se integró a la estrategia nacional de bienestar mediante centros de sanación forestal y programas de formación profesional. En Estados Unidos, surgieron las llamadas “green prescriptions”, donde médicos recomiendan actividades al aire libre para tratar ansiedad, depresión e hipertensión.

Programas como ParkRx o Walk with a Doc han mostrado resultados positivos, evidenciando que pasar tiempo en la naturaleza mejora la salud física, mental y social.

Hoy, las Terapias de Naturaleza forman parte de un movimiento global que reconoce el papel esencial de los ecosistemas en la salud humana y planetaria.

Evidencia científica:

beneficios a la salud del contacto con la naturaleza

Desde sus orígenes, la Terapia Forestal ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han documentado sus efectos positivos en la salud física y mental.

Esta evidencia ha permitido que sea reconocida internacionalmente como una actividad complementaria válida para la prevención y el cuidado de la salud. Entre sus beneficios se encuentran:

Salud física

    • Sistema Inmunológico:
      Aumento de cantidad y actividad de células NK (células asesinas naturales o natural killer cells) que combaten infecciones y cáncer.
    • Reducción de la presión arterial y la frecuencia cardiaca:
      un efecto preventivo contra la hipertensión y las enfermedades cardíacas.
    • Reducción de las hormonas del estrés:
      cortisol, adrenalina y noradrenalina. Es decir, la práctica contribuye a la gestión del estrés.

    • Estabiliza el equilibrio del sistema nervioso autónomo:
      Aumenta la actividad del sistema nervioso parasimpático y reduce la actividad del simpático.

Salud mental

  • Mejora del Estado de Ánimo: reduce los puntajes de ansiedad, depresión, ira, fatiga y confusión, y aumenta el vigor, mostrando efectos preventivos contra la depresión.

 

  • Aumento en la producción de serotonina.

 

  • Mejora en la concentración y creatividad: Estudios en niños y adultos muestran aumento en habilidades cognitivas.

 

  • Mejora la calidad del sueño.

El contexto actual:

¿por qué necesitamos reconectarnos o ¿por qué reconectar?

Hace unos siete millones de años, nuestros antepasados comenzaron a evolucionar hacia los seres humanos modernos que somos hoy. Durante este largo proceso evolutivo, hemos pasado más del 99.99% de nuestro tiempo viviendo en entornos naturales, por lo que nuestros cuerpos y mentes están profundamente adaptados a la naturaleza.

Salgado, S. (2021). Amazônia.

Sin embargo, hoy en día vivimos en lo que se ha denominado la Indoor Generation: personas que pasan hasta el 90% de su vida en espacios cerrados, lo que nos desconecta de la naturaleza y tiene impactos negativos en nuestra salud física y mental. En este contexto, las enfermedades relacionadas con el estrés se han convertido en un problema social global, ya que nuestro entorno artificial nos sobre estimula y nos vuelve más vulnerables a diversas afecciones.

Esta desconexión no es nueva: desde 1800, la conexión humana con la naturaleza ha disminuido más del 60% (Richardson, 2020), y en las sociedades modernas esto se traduce en experiencias con la naturaleza menos frecuentes y de menor calidad (Cazalis et al., 2023). Tal extrañamiento ha contribuido tanto a la degradación ambiental (Lokhorst et al., 2014) como a problemas de salud relacionados con el estrés (Hayward & Ayeb-Karlsson, 2021).

Por eso es cada vez más importante generar espacios seguros para reconectar con la naturaleza, donde las personas puedan pausar, sentir y compartir, fomentando conciencia sobre nuestra interdependencia con el mundo natural.

Hacia una práctica

consciente y profesional

En Reforestación Interior promovemos una práctica ética y profesional de las Terapias de Naturaleza, formando facilitadores capaces de crear espacios seguros, respetuosos y transformadores.

Nuestra Formación de Facilitadores te brinda los fundamentos, herramientas y la metodología necesarias para guiar estas experiencias de manera consciente y profesional.

Si deseas profundizar en tu práctica y aprender a diseñar experiencias significativas, descubre nuestra próxima formación.

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